Repensar la Reforma de 1918 (ebook)

$ 465.00

Autora: María Cristina Vera de Flachs (Comp.)

Colección: Reforma

Edición: 1a ed. Editorial de la UNC – UADER

Año: 2021

Cantidad de Páginas: 136

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Descripción

Como un homenaje a los cien años de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 y como continuación de un trabajo anterior que dio como resultado el libro titulado “Historia de las Universidades latinoamericanas: tradición y modernidad” fruto de un proyecto  que contó con el aval de CONICET e INNOVAT que lo financio, invité a investigadores de Argentina y países latinoamericanos a realizar una nueva  lectura de la misma a partir de problemas, situaciones y desafíos, que cada quien confronto en sus países de origen.

Demás está decir que todos los autores que respondieron a la iniciativa son reconocidos por su discernimiento previo del tema convocante y cada cual con enfoques y preocupaciones académicas disímiles, pero con formaciones profesionales similares coincidieron en señalar que el movimiento reformista trajo nuevos vientos a la educación superior en Argentina y América Latina y ha dejado huellas indelebles, obviamente con el contexto y la “altura de tiempos”, a veces convulsos y crispados como los que nos toca vivir y que por estas características requieren del juicio que solo la reflexión puede proporcionar.

Se trata de nueve artículos que provienen de investigadores de Argentina, Colombia, Chile, España y Perú. Un ejercicio tanto o más necesario en cuanto la Universidad en Latinoamérica, se ha caracterizado por ejercer su rol protagónico, precisamente en momentos en que la convulsión que provocan los procesos de cambios hace que algunos pretendan detener la marcha de la historia, y otros empujarla con ahínco. Nadas más oportuno entonces que volver a los orígenes y desde ese lugar privilegiado examinar el acontecer universitario de toda la centuria.

Este texto se ha dividido en dos partes. En la primera titulada “Actores e Ideología” incluimos cuatro artículos. Hugo Biagini, un estudioso de los movimientos estudiantiles, sostiene la universidad emerge como una casa de la esperanza, para sociedades débiles como las nuestras, con mayor responsabilidad que en otros países, porque, además de abocarse a la enseñanza y la investigación debe poseer una dimensión utópica, denunciando los desbordes del poder y los ajustes salvajes, fomentando el ideario integracionista para satisfacer a los sectores y las zonas más carenciadas. Una universidad que, como se deriva de aquella noble tradición reformista, no sólo sirva para formar profesionales y expertos sino que sea un auténtico agente democratizador que asuma la dirección ética e intelectual de nuestras naciones.

El segundo corresponde a Celina Lértora Mendoza, investigadora de CONICET, quien presenta trazos biográficos académicos de Osvaldo Loudet,  primer presidente de  la FUA, conforme  a los datos que constan en su legajo personal, en el Archivo de la Facultad de Medicina de la UBA. Sus ideas reformistas, como ya se ha dicho, se plasmaron tanto en escritos como en acciones. Y ellas son posible de constatar en el apéndice documental que adjunta de gran valor.

El capítulo de Osvaldo Graciano titulado “La reforma universitaria y la renovación educativa en la Universidad Nacional de La Plata” reconstruye la emergencia de ese ámbito académico – disciplinar humanista y la acción intelectual que en su desenvolvimiento promovieron grupos de estudiantes, graduados y profesores reformistas platenses. Su constitución se sustentaba en un propósito educativo explícito: que fundamentara tanto la enseñanza profesional como la investigación científica que se impartía en ella.

Roberto A. Ferrero, un especialista en Saúl Taborda, en su artículo titulado “La Reforma Universitaria y el magisterio intelectual de Saúl Taborda”, sostiene que la Reforma Universitaria nacida en Córdoba en 1918, se expandió por toda Latinoamérica y tuvo entre sus intérpretes más destacados y originales al filósofo cordobés Saúl Alejandro Taborda, quien pergeñó no sólo una doctrina pedagógica de raíz auténticamente nacional, sino una concepción política que enlazaba naturalmente con ella. Incomprendido, injustamente criticado, fue rescatado para ser estudiado recién en las últimas décadas del siglo XX.

La segunda parte del libro “La reforma en América”  comprende cinco acápites. El primero de mi autoría tituladoUn grito de rebeldía estudiantil latinoamericano en Uruguay retoma un tema estudiado hace unos años, demuestra que desde comienzos de siglo XX los estudiantes que levantaron la agenda de la reforma universitaria de 1918, fue producto de la actividad proselitista de diversos intelectuales que se hicieron partícipes del latinoamericanismo, lo que se hizo visible en la reunión de Montevideo de 1908.

El segundo de Luciana Carreño, fruto de sus investigaciones para su tesis doctoral en España, titulado “Juventudes universitarias entre América Latina e Hispanoamérica: reforma universitaria y movilización estudiantil en España (1918- 1930)”, nos recuerda que  la Reforma presenta también una dimensión extra continental en la cual se registran iniciativas comunes y vinculaciones entre intelectuales y estudiantes latinoamericanos y españoles. Sin embargo, ese intercambio cultural transatlántico, que circuló con la Reforma, no puede ser analizado sin atender a las características propias y a los contextos estudiantiles, intelectuales y políticos en los que se lleva a cabo. En ese sentido, el capítulo se centra en el ambiente estudiantil español de la década del veinte para indagar cómo fue mirada, en ese contexto, la experiencia reformista latinoamericana.

Fabio Moraga Valle, investigador chileno pero formado en México, en “Acción política no militante. La reforma universitaria en Chile, 1908-1922.” se pregunta ¿qué fue de la reforma Universitaria? Y haciendo un planteo diferente sostiene que, para comprender mejor los desarrollos nacionales de los movimientos estudiantiles de principios del siglo XX, es necesario sospechar de la hipótesis que Córdoba fue el faro latinoamericano pues, salvo en Perú y en Cuba, en el resto del continente la mentada influencia es menos fuerte y real de lo que se ha planteado. Esto porque, desde hace una década, la investigación sobre la reforma universitaria en América Latina ha abierto nuevas miradas sobre este importante proceso histórico apoyándose en la postura crítica que tuvieron algunos historiadores norteamericanos ya en la décadas de 1960 y 1970. Los nuevos resultados de la investigación contradicen las tesis más tradicionales sobre la influencia de la reforma tanto en Argentina como en el resto del continente. Para él la hipótesis más aceptada acerca de la Reforma Universitaria pertenece al historiador cordobés Juan Carlos Portantiero.

El cuarto capítulo, de Elmer Robles Ortiz, titulado:La reforma universitaria en el Perú: debate en el Senado del Estatuto de 1946” presenta una reseña de los procesos de reforma de las universidades del Perú desde la etapa colonial hasta el siglo XX. El texto destaca que las reformas anteriores a 1919 tuvieron por centro el aspecto administrativo, carecieron de vinculación y en definitiva fueron reformas de reformas. En cambio, a partir de dicho año comienza el movimiento reformista, concomitante con el proceso iniciado en Córdoba, Argentina, en 1918 que, no obstante sus interrupciones, manifiesta continuidad, sentido unitario y persistencia, de un solo proceso. Pero el énfasis del  texto  se encuentra en el debate sobre la Reforma Universitaria ocurrida en la Cámara de Senadores en 1946, que concluyó con la aprobación de la Ley N° 10555, también conocida con el nombre de Estatuto Universitario, considerada la norma jurídica de este campo más avanzada de nuestra historia.

Finalmente, Alvaro Acevedo Tarazona y Andrés Correa Lugos en “Ni reforma ni revolución? El cambio como representación social en el caso de la Universidad Latinoamericana”, se plantearon analizar las repercusiones de la reforma de Córdoba (1918) y el Manifiesto Liminar en el accionar revolucionario y reformista en la región a lo largo del siglo XX. El análisis recurre a una metodología cualitativa de enfoque interpretativo y triangula fuentes de información como discursos, con historiografía y materiales especializados. El Manifiesto de Córdoba es el punto de inflexión para abrir el debate de la universidad latinoamericana moderna: la apuesta por una universidad abierta, científica, libre, critica y, en especial, con un amplio sentido social. La proyección social de la universidad va a ser truncada por el avance del desarrollismo y las pretensiones de una movilidad social individual. A partir de esta postura, personajes del siglo XX como Ernesto Guevara, Camilo Torres o Salvador Allende criticarán e incluso hablarán de la amenaza para el Estado de la noción autonomía.

 

                                                                                           Maria Crsitina Vera de Flachs

Verano de 2018