Catálogo: Deodoro Roca en el Museo de la Universidad

Catálogo: Deorodo Roca en el Museo de la Universidad

2008, 59 p.

ISBN: 978-950-33-0648-2

 

Manuscritos, libros, fotografías, objetos, pinturas, nos interpelan como reliquias de una pasión intensa que le ha dejado una de las marcas culturales decisivas a una ciudad siempre indiferente a quienes se atreven a tanto. Una ciudad que no prodiga reconocimiento. Pero Córdoba ha quedado finalmente afectada en lo más honde por la "prepotencia del trabajo", el arte, la pluma y la militancia de Deodoro Roca, de cuya vida nos llegan hoy estos restos -como si lo fueran de un naufragio, pues a fin de cuentas toda existencia acaba por serlo.

El sótano de la calle Rivera Indarte, la vieja Universidad -entonces "monárquica y monástica"-, el Museo Provincial, Villa del Totoral, Ongamira, lugares de una geografía imaginaria aunque todos ellos aún estén ahí, pues el mundo en el que todavía existen ha cambiado por completo. Las cosas de Deodoro que exhibe el Museo de la Universidad, son también testimonio de una generación que, tal vez como ninguna otra antes o después, concibió su paso por esta ciudad como el deber y la alegría de transformarla, de volverla menos hostil con sus propios hacedores, de vencer una fuerza de gravedad anticultural que lo desvanece todo y nos condena a la perpetua "inminencia de una revelación que no se produce". 

Resulta imponente el deseo de ciudad que animó siempre las intervenciones y las ideas de Deodoro Roca. Nada cuesta imaginarlo caminar de noche, desde la Universidad o algún otro punto de la "ciudad chica" hasta el sótano que albergaba estos mismos libros y papeles, pensando solo o conversando con algún amigo sobre una Córdoba que seguía siendo -y tal vez lo sea siempre exactamente como la describía Sarmiento en su Facundo, y el deseo de conmoverla, y de hacerle una revolución.

Estos objetos de Deodoro Roca -provenientes casi todos del archivo de María Cristina Roca- llegan de un mundo extinguido por primera vez al Museo de la Universidad -hasta hace muy poco Jesuítico-para descubrir una parábola singular y paradójica. Ahora reposan tranquilos para nuestra curiosidad y nuestra nostalgia, entre los mismos muros que fueron testigos mudos de algunas jornadas de ruido y furia, hoy perdidas en el tiempo, que tal vez han sido el único momento en el que, de manera fugaz, la libertad irrumpió en Córdoba para legarnos la experiencia del fruto exótico que deja su obra.

 


No se admiten más comentarios